jueves, 18 de marzo de 2010

La culpa, entre nos

Hasta aquí llego, estoy ebrio.
No sé bien dónde estoy
ni quién eres tú, pero me alegro.
Y deja bien cerrado, que me enfrío...
¡pero no te vayas, que te extraño!
Quédate un momento, te acompaño...
¿necesitas ayuda?... No... no sé qué hablo.
¡Que no estoy llorando
ni me arrepiento de haber tomado!
Es solo que tengo miedo
de quedarme aquí atrapado.
Pero si es mi casa, por Dios,
¿por qué me miras así?
Sí, lo sé. Soy yo quien la ha cagado.

martes, 8 de diciembre de 2009

Sofía (canción)

Vengo cargando un dilema
de esos que no te dejan en paz.
Te jode la psiquis con culpa
y no te deja dormir ni pensar.

El dilema se llama Sofía
y no sabe nada de mí.
cuando pasa le sigo la sombra,
y su sonrisa en mi memoria
                                   no me deja vivir.

Desperté temprano en la mañana
decidido a mostrarle quién soy.
Me detuve, la miré y dije "Hola".
Se detuvo, me miró y dijo
                                  "No sabes quién soy".

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Esperanza

La esperanza se fue por la calle,
destrozada y en harapos,
pidiendo limosna a algún alma pura
que quisiera tomarla y llevarla a su hogar.
Nadie se detuvo frente a ese espantajo,
ni siquiera las miradas más tiernas
pues no hay nada peor
que una esperanza hecha jirones.
¿Qué será de ella, si ni ella misma
se posee a cabalidad?
Por lo mismo se iba tornado transparente,
de poco a poquito,
no se hundía ni se mezclaba con el resto,
sino que se desvanecía irremediablemente,
sola, en la vereda de la ciudad
junto a la gente que volvía
trastornada e insípida al hogar.

lunes, 2 de noviembre de 2009

Manos

Las manos
del obrero
descalzo,
animado,
son tercas,
desmedidas,
educadas
por el rigor
de texturas
agresivas,
condenadas
a ser piedra
erosionada
por la vida
y astillas
corrosivas
para caricias
de familia.

Las manos
del señor
que vi
en la micro,
que sujeta
fuerte
el fierro
y se para
con los ojos
perdidos,
son fuertes,
brutales,
bestiales,
colosales
y enormes
pancartas
de trabajo
bajo
el sol
del año.

Las manos
del viejito
terminando
el camino,
acarreando
su mochila
y hablando
despacito
son callosas,
insensibles,
implacables,
insondables,
llenas de
un misterio
de una
historia,
de muchas
cosas
olvidadas
que bien valen
por mil
cuentos
de mar y joyas.

martes, 27 de octubre de 2009

Sobre el Bienestar

¿Quién te dijo que mis gritos,
mis llantos y profundos desvaríos,
conducen a la tumba abierta y desgraciada,
al vacío y a la desesperanza,
a la locura y el misterio sin solución
ocultos en el último rincón,
de tus seguridades bienamadas?

No temas por mi cordura,
no pienses en mi amargura,
calla y empápate, por Dios,
con los más recónditos bramidos,
rugidos de ultratumba, nacidos
de los profundos abismos traicioneros,
esos que abundan en los hombres,
en sus almas, mentes y temblores;
esos arrolladores golpes que sufres cada día,
que a veces pasan sin pena ni gloria,
pero que crecen con una fuerza impía
que sucumben en la memoria.

Y llegan.
Tarde o temprano, llegan.
llegan a tu puerta, imposibles llegan,
llegan infalibles,
inclementes llegan,
llegan implacables,
llegan elocuentes y no hay salida,
llegan implacables y no hay huida.

miércoles, 14 de octubre de 2009

Jornada

Luego de una larga tarde
de arduo trabajo
acaba la jornada,
que es solo un salto
de la mañana a la noche,
donde la mente se empequeñece
y la espalda cobra vida
y aguanta, aguanta
y carga sola
el fardo de las responsabilidades.
Es un instante que deja de existir,
salvo como fondo remanente
en la mezquina memoria,
propia del hombre.
Es un fango espantoso
que pasa desapercibido totalmente
hasta que el pantano rebalsa
y sale por las orejas,
por los ojos, por el corazón.
Luego nuestras manos quedan inútiles.
Luego, las cataratas nos impiden reír
y se nos olvidan las notas musicales.
Hemos perdido el fervor intrínseco
que nos alimentaba...
que hacía crecer nuestros sueños...
¿dónde quedó?
¿Dónde está mi futuro, mi presente?
¡Qué es el presente sin pasado,
ni el presente sin futuro!
Ese fango horripilante
se ha vuelto una frustración insoportable,
un sentimiento insípido
que no termina por acabarme
y que cada noche, antes de dormir,
me pincha con una hierba,
y me dice,
"No lo hiciste. No fuiste. No eres."
y no puedo dormir en paz,
pues la hierba se mete en mis orejas,
y ese feo y frustrante duende salta alegre
por los vacíos páramos de mi alma
gritando cada vez más fuerte
"No estás... no lo has hecho.
No es nada de lo que quieres".
Y luego no sé qué quiero,
y comienza a crecer un globo
lleno de furia, de ira, de todo
y mis ojos explotan en lágrimas,
una lluvia, enorme, me inunda
y me asfixio de llanto,
con las lágrimas hasta el cuello
y luego puedo por fin respirar
y el duende me mira de frente
con su olor a culpa y negra sombra
y me exclama una vez más,
"¡Nada!"
por última vez.
Y cejo mis intentos
y no vuelvo a intentar dormir.

domingo, 30 de agosto de 2009

Que no se me olvide

Olvidé contarte sobre aquello que aun me ata
a la tierra bella, que me conmueve y logra,
a veces,
levantarme del letargo natural
producto de la insipidez de la vida.

Recuérdame contarte acerca del lápiz
que dibuja las sonrisas en los peores momentos
y del sosiego dulce
que se logra luego de certeras curvas
profundas en el papel.

Déjame que te hable
sobre la luz y los calores
y de los sabores que te envuelven el cuerpo
y de la liviandad del mundo
y de deliciosos perfumes, fragancias (olvidadas),
doradas, blancas y amables,
que surgen a tu lado, a veces, justo a tiempo...

¡Que no se me olvide!
Debo decirte algo,
sobre tortuosos y agobiantes caminos
que se tornan amenos y cálidos,
cuando tu mente se despeja
y regresa de los páramos vacíos e infértiles,
lejanos (cercanos) asolados por las tempestades
de la existencia pura y solitaria.

Espero decírtelo todo,
todo y que no quede nada olvidado.
Espero que lo sepas, querido amigo, hermano.
Te lo diré, sin embargo, cuando te suceda,
cuando para tu alma todo este complejo puzle
encaje perfectamente y no necesite argumentos para verte
esbozar una sonrisa cómplice
donde todo tiene sentido y dirección
y los engranajes caigan por su propio peso
haciendo funcionar tu disposición para siempre.
Inercia.
Para siempre.

Hasta que lo olvides.

Y entonces esperaré otra vez
para volvértelo a contar.