Hasta aquí llego, estoy ebrio.
No sé bien dónde estoy
ni quién eres tú, pero me alegro.
Y deja bien cerrado, que me enfrío...
¡pero no te vayas, que te extraño!
Quédate un momento, te acompaño...
¿necesitas ayuda?... No... no sé qué hablo.
¡Que no estoy llorando
ni me arrepiento de haber tomado!
Es solo que tengo miedo
de quedarme aquí atrapado.
Pero si es mi casa, por Dios,
¿por qué me miras así?
Sí, lo sé. Soy yo quien la ha cagado.
2 comentarios:
Se te extrañaba en la "blogósfera". Bienvenido de vuelta.
Saludos!!
Sonrio, por la frase final.
A punto.
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