domingo, 30 de agosto de 2009

Que no se me olvide

Olvidé contarte sobre aquello que aun me ata
a la tierra bella, que me conmueve y logra,
a veces,
levantarme del letargo natural
producto de la insipidez de la vida.

Recuérdame contarte acerca del lápiz
que dibuja las sonrisas en los peores momentos
y del sosiego dulce
que se logra luego de certeras curvas
profundas en el papel.

Déjame que te hable
sobre la luz y los calores
y de los sabores que te envuelven el cuerpo
y de la liviandad del mundo
y de deliciosos perfumes, fragancias (olvidadas),
doradas, blancas y amables,
que surgen a tu lado, a veces, justo a tiempo...

¡Que no se me olvide!
Debo decirte algo,
sobre tortuosos y agobiantes caminos
que se tornan amenos y cálidos,
cuando tu mente se despeja
y regresa de los páramos vacíos e infértiles,
lejanos (cercanos) asolados por las tempestades
de la existencia pura y solitaria.

Espero decírtelo todo,
todo y que no quede nada olvidado.
Espero que lo sepas, querido amigo, hermano.
Te lo diré, sin embargo, cuando te suceda,
cuando para tu alma todo este complejo puzle
encaje perfectamente y no necesite argumentos para verte
esbozar una sonrisa cómplice
donde todo tiene sentido y dirección
y los engranajes caigan por su propio peso
haciendo funcionar tu disposición para siempre.
Inercia.
Para siempre.

Hasta que lo olvides.

Y entonces esperaré otra vez
para volvértelo a contar.

2 comentarios:

magita dijo...

Hablas de la vida, del circulo?...me deja depues de leer una extraña sensación...de infinito, es obvio tu final es contundente...pero el avance del poema es encantador, me gusta y me gustan tus metáforas.

Manuel dijo...

Hablo de la vida... de la cara buena de ella, de lo que a veces se pierde de vista. ¿La esperanza? Algo así...
Como ese eterno conflicto personal entre el optimismo y pesimismo...
Muchas gracias por el comentario!!!
Saludos!!!